El presidente Evo Morales agradeció a los pueblos del mundo por las propuestas.
Con
más de 7.000 participantes y la propuesta principal de consolidar el
Tribunal Internacional de Justicia Climática y de la Madre Tierra,
concluyó ayer la II “Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio
Climático y Defensa de la Vida”, con la Declaración de Tiquipaya que
será defendida en la COP21, que se realizará en París, Francia a fin de
año.
El mandato, que emergió de las voces de representantes de los
movimientos sociales de los cinco continentes del mundo, fue asumido
como una orden por el presidente de Bolivia, Evo Morales, promotor del
evento, y sus homólogos de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Ecuador,
Rafael Correa, y el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez.
“Aquí estamos tres presidentes, el canciller de Cuba, todas las
conclusiones de este evento no sólo vamos a llevar (a Francia), vamos a
defenderlas, hermanos y hermanas, preferimos estar sometidos a los
pueblos y no a los imperios”, afirmó Morales.
Durante tres días de deliberación, las doce mesas de trabajo
delinearon la propuesta para preservar la vida y contra el cambio
climático, como “una respuesta urgente a un fallido sistema capitalista y
modelo civilizatorio que son la causa estructural de la crisis
climática en el mundo”.
En esa dirección, la Conferencia de los pueblos reafirmó la
propuestas de consolidar el Tribunal Internacional de Justicia Climática
y de la Madre Tierra, que tenga un carácter de independencia y
articulado por las Naciones Unidas para adjudicar controversias
derivadas de la interpretación e implementación de las acciones
necesarias para responder al cambio climático.
En tanto se constituye este tribunal, se propone fortalecer el marco
jurídico internacional ambiental existente para que entidades como la
Corte Internacional de Justicia, que tiene su sede en La Haya, pueda
sancionar a los Estados y grupos de poder transnacionales que contaminen
y provoquen el cambio climático.
El presidente Morales resaltó la importancia de estas iniciativas y
alertó de las consecuencias para los pueblos si se mantiene la inacción
frente a estas amenazas globales.
Señaló que la crisis climática o
calentamiento global es apenas uno de los varios problemas que ha
generado el sistema capitalista y cuyas consecuencias las están
asumiendo los pueblos del mundo.
“Si no paramos este calentamiento y la temperatura sigue subiendo
imagínense ¿qué va ser de aquí a 30 a 50 años, si con menos de un grado
centígrado (de calor) no podemos soportar?”, reflexionó el Presidente de
Bolivia.
En esa dirección cuestionó la propuesta del Grupo 7 -que reúne a
Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Canadá y Japón-
por plantear a que el calentamiento global no sobrepase los dos grados
centígrados con respecto a los valores preindustriales.
“Algunos científicos ¿qué dicen? sino paramos este calentamiento el
2030 podría estar tres o cuatro grados, en 2050 en cinco grados
centígrados, imagínense”, expresó Morales.
Por ello, llamo a las nuevas generaciones a asumir acciones para
frenar esta crisis climática generada por el capitalismo “y los convocó a
declararse antiimperialistas”, porque es ese modelo de desarrollo el
que más afecta al planeta.
La II “Conferencia Mundial de los Pueblos
sobre Cambio Climático y Defensa de la Vida”, se constituye en la cita
más importante a la COP21 y tuvo el respaldo del secretario general de
la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon que participó
en la primera jornada del encuentro.
Alcalde de Bogotá propone coalición de los movimientos sociales
Como la economía de la muerte definió ayer el alcalde de Bogotá,
Colombia, Gustavo Petro, al sistema capitalista que ha ocasionado
severos daños a los pueblos.
“Hoy, el petróleo y el carbón extraídos siendo vida en antaño,
representa la muerte del presente. Es que una economía fósil construida
sobre la base de la codicia y del mercado se expandió por el mundo
gracias al carbón y al petróleo”, afirmó.
Petro señaló que hay “una economía de muerte, de la codicia” que bajo
la bandera del capitalismo “fue depredadora de los pueblos”.
Frente a ese escenario, el alcalde indicó que se ha creado el contrapeso que impulsa la humanidad, con los pueblos del mundo.
Por ello, señaló que “no podemos ilusionarnos, que los encumbrados
van a construir a partir de los instrumentos del mercado y la misma
tecnología que creó el cambio climático las soluciones”.
“Si París se equivoca en la reunión de los encumbrados, entonces llegará la muerte a los pueblos”, advirtió Preto.
En ese contexto, el alcalde señaló que la esperanza está en los
pueblos que se reunieron en Tiquipaya y que trazaron la ruta de defensa
de la Madre Tierra.
“Por eso propongo que hay que construir una agenda alternativa a
París, cuya base no es tanto la coalición de Estados, sino la coalición
de movimientos sociales“, planteó.
Cuba demanda a potencias pagar deuda ecológica
Con un jilata (hermano) Evo Morales y un saludo en quechua, inició su
discurso el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, en el cual realizó una
dura crítica al sistema capitalista y demandó a las potencias pagar la
deuda ecológica.
“No se aceptará en París un nuevo acuerdo climático que diluya las
responsabilidades históricas y actuales de los ricos, de los países
desarrollados, de las transnacionales, paguen la deuda ecológica, no más
deuda externa, no a la impunidad de los ricos y transnacionales”,
reclamó el diplomático.
Rodríguez dio su consentimiento a la creación del Tribunal
Internacional de Justicia Climática y de la Madre Tierra, pero que “no
sea títere del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas” ni mucho
menos que sea manipulada por los gobiernos desarrollados.
“Nadie puede pedirle al sur que no se desarrolle porque los países
industrializados durante siglos emitieron carbono y arruinaron el
medioambiente”, afirmó el Canciller de Cuba.
Fuente: Cambio