viernes, 24 de febrero de 2012

Contraofensiva imperialista y divisionista

http://www.cambio.bo/opinion/20120224/contraofensiva_imperialista_y_divisionista_65150.htm


Opinión

La visión de los otrora grupos de poder no ha cambiado, ya que en la actualidad buscan movilizar a organizaciones indígenas, como la Cidob, en contra del Gobierno.

Por Carlos Alejandro Lara Ugarte


Ha pasado el tiempo, pero no lo suficiente para dejar la alerta y olvidar los argumentos de los grupos de poder que en la Media Luna sellaron para oponerse a la redacción de una nueva Constitución Política del Estado, descalificando, al mismo tiempo, la Autonomía Indígena Originaria Campesina.

Nadie olvida, ni ellos mismos, que el Bloque Cívico Prefectural cruceño proyectó la caída de Evo Morales y de manera paralela demandó la autonomía departamental como única forma de autonomía para administrar recursos naturales y enriquecer a logias regionales. Por el mismo lado de acción, se constató que el imperio “gringo” utilizó a la oposición para delinear el dominio de la región y ocupar el territorio boliviano desde una invasión con fuerzas multinacionales y grupos paramilitares internos.

Bajo esa lógica de interés dual, la Embajada norteamericana brindó su venia y apoyo político-económico a la corriente opositora al Gobierno, le proveyó de ideología imperialista y asesoramiento necesario para traducirlo en la conformación de un bloque opositor político, en los cuatro departamentos que conformaban la Media Luna, y en un grupo irregular especializado que, gracias a una oportuna intervención policial, fue desmantelado antes de que entren en acción coordinada con las movilizaciones planificadas por el Bloque Cívico Prefectural.

Son variados los testimonios de los cuatro últimos años de la década pasada y son por demás conocidas las acciones mediáticas elaboradas desde el centro de operaciones, “La Torre”, dirigidas a sabotear la organización y derechos políticos de los indígenas. La Autonomía indígena diseñada en la Constitución fue combatida con el argumento de que se constituirían en republiquetas o pequeños Estados dentro la “República Boliviana”. Se dijo que las organizaciones indígenas eran funcionales al Gobierno, principalmente se dijo así de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (Cidob). En los debates y proyectos de la oligarquía cruceña se discriminó a los pueblos indígenas y en razón a región y supuestamente a historia común, basada en las entidades territoriales del Virreinato del Perú y las entidades del Virreinato del Río de la Plata, se propuso un Estado Binacional, culturalmente diferenciado como cambas y collas.

La Media Luna fue la estructura de una lógica de división de Bolivia en dos Estados, uno conformado por los collas (Quechuas y aymaras principalmente) y otro por los cambas (con supuestos aliados chapacos, guaraníes, chiquitanos, moxeños y otros).

Se puede apreciar, al calor de los nuevos acontecimientos, que la visión de los grupos de poder no ha cambiado, y que utilizan sus viejos argumentos para hacer creer que los territorios indígenas son pequeños “Estados independientes”, con el objeto de movilizar organizaciones indígenas en contra del Gobierno. Igualmente está claro que el Imperio Norteamericano, a diferencia de ayer, mueve sus fichas de manera callada y reinicia la batalla de 2008 buscando polarizar y llevar a extremos toda la demanda de los gobernados a gobernantes. Si antes lo intentó satanizando la corriente socialista del Gobierno ahora lo hará satanizando la corriente de desarrollo extractivo; antes instrumentalizó la Fe cristiana ahora intenta instrumentalizar la Consulta Previa; antes movilizó clase media intelectual opositora al gobierno y ahora aprovechando la coincidencia del criterio medioambientalista y de derechos indígenas replantea su vieja estrategia divisionista entre el campo y la ciudad para intentar unir comunarios y citadinos en contra del gobierno de Evo Morales.

Igualmente busca espacios y tiempos en los que el Gobierno esté atendiendo varias demandas como lo tenía preparado para febrero de 2009, pero que, por improvisaciones y desacuerdos, los acontecimientos se dieron en septiembre de 2008.

Un seguimiento de lo que viene aconteciendo y de las alianzas entre fuerzas diametralmente opuestas, pero opositoras ahora, nos muestra que el Imperio al mando del presidente norteamericano Barack Obama dio vía libre a la apertura de viejas acciones en contra del gobierno de Evo Morales, sobre todo de aquellas que quedaron pendientes después de la expulsión del embajador Phillip Goldberg, expulsión de la DEA, de la detención del ex prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, y la huida de Mario Cossío, Manfred Reyes Villa y otros dirigentes opositores que complotaron contra el Estado Plurinacional.

El centro de operaciones (La Torre) que resistió a la Asamblea Constituyente vuelve a reactivarse con la primera tarea específica de planificar y organizar la IX Marcha de la Cidob, pero que se lo hará desde el balance y análisis del imperialismo. Es reprochable que algunos dirigentes de la Cidob y viejos aliados del Gobierno alquilen sus demandas a los planes del Imperio Norteamericano y corrientes separatistas, cuando sabemos, y está por demás decirlo, que este proceso es y será complejo, que costará llevarlo adelante en medio de más peleas y demandas reivindicativas, pero que debe hacérselo desde visiones de Estado Plurinacional Soberano.

Definitivamente, está en curso el armado de una serie de acciones políticas reivindicativas que se instrumentalizarán en contra del Gobierno, de eso no hay duda como tampoco hay duda de que las fuerzas opositoras al Gobierno y la Embajada norteamericana intentan casarla en tiempo.

En respuesta corresponde al Gobierno y al proyecto revolucionario entablar acciones políticas y económicas rezagadas en el proceso de cambio y plantearse nuevas que en función al análisis político y económico restituyan desde la acción política y planificación económica la alianza de las fuerzas y corrientes revolucionarias del proceso de cambio.

Lo más probable es el fracaso de una nueva intentona reaccionaria, sobre todo por el componente reducido y radical de los impulsores del proyecto imperialista, la dispersión de las demandas marcadas por su propia naturaleza y principalmente por el apoyo de amplios sectores económicos al gobierno de Evo Morales.

Hay sectores que en la actual gestión, encuentran las mejores oportunidades para desarrollarse, como es el caso de la Banca Privada y la Mediana y Gran Empresa Privada.

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