http://www.cubadebate.cu/opinion/2013/03/22/conflictos-de-baja-intensidad-la-apuesta-para-desestabilizar-bolivia/
Ante
la falta de credibilidad y liderazgo, la derecha boliviana, con claras
indicaciones del régimen de Estados Unidos, apuesta por los conflictos
locales de baja intensidad para desgastar al gobierno del presidente
Evo Morales, y crear una imagen de caos de cara a las elecciones de 2014 en esta nación andina.
Desde ya los maltrechos partidos
opositores, y sus cabecillas sin protagonismo y respaldo alguno,
ensayan la estrategia de corroer la unidad de los bolivianos en
diferentes puntos de la geografía nacional, instigando y exacerbando
añejadas diferencias territoriales y étnicas.
Washington y sus súbditos en
este Estado sudamericano no tienen otra alternativa que apostar por
promover el racismo y echarle leña a viejas divergencias entre los
habitantes de las ciudades y del campo, heredadas del colonialismo
español y de predecesores gobiernos neoliberales.
El propósito es tratar de erosionar al ejecutivo de Bolivia y
especialmente a su mandatario, previo a los comicios del venidero año,
en los cuales Morales se vislumbra como el eventual vencedor, ante la
falta de un contrincante con posibilidades reales de enfrentarlo.
La administración norteamericana
y sus tentáculos desestabilizadores, empeñados en interrumpir a toda
costa el proceso revolucionario de cambios que se escenifica en este
país latinoamericano y destronar a su líder, conocen muy bien lo
descalabrada que está la derecha tradicional boliviana.
Saben de igual manera que no se vislumbra un candidato opositor que
pueda rivalizar con Morales, pese a que han intentado construirlo sin
conseguir hasta el momento su objetivo.
De otro lado, están al tanto de los triunfos logrados en los últimos
tiempos por el presidente de Bolivia en diferentes escenarios, que han
favorecido la unidad de este país, y le han proporcionado un notorio
prestigio a nivel mundial.
Entre esas victorias, sobresale el haber colocado en la palestra
pública internacional la reiterada demanda marítima de Bolivia a Chile
por su salida al mar, lo cual ha tenido además un gran impacto en el
panorama político nacional, y se ha convertido en un elemento más de
respaldo a Morales.
También destacan el reconocimiento por la ONU del Acullico (masticado
de coca), y la promoción por esa organización mundial de la Quinua, un
ancestral cereal cultivado en estas tierras andinas de excepcionales
propiedades nutritivas.
Nadie duda, ni siquiera Washington, que Morales se ha convertido en
un líder latinoamericano, y de facto en un peligro para los intereses de
dominación de la Casa Blanca en esta región, por sus rotundas posturas
antiimperialista y a favor de la integración de la Patria Grande.
No han sido pocas las ocasiones que el mandatario boliviano ha
denunciado a Estados Unidos por su irrespeto e injerencia en los asuntos
de America Latina, por sus flagrantes violaciones de los derechos
humanos, y por su política de imposición y opresión.
Más claro que el agua, Morales
es hoy un escollo para la administración norteamericana, al que hay que
tratar de deponer a cualquier precio.